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Bloqueo a la salida de la crisis migratoria canaria

Autora: Kiovaysa Santana

La crisis migratoria en Canarias se ha convertido en un polvorín social y político en el que varios sectores presionan hacia una salida: un traslado de una parte de los migrantes a la Península. Es la mejor opción a ojos de la política canaria y del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En cambio, el Gobierno descarta la idea, Interior opina que supondría efecto llamada y Europa no lo toleraría. Se han efectuado 1.800 traslados frente a los 18.000 que han llegado a las islas.

Mientras los traslados, al nuevo Centro de Atención Temporal a Extranjeros (CATE) de Barranco Seco (Gran Canaria), han comenzado buscando aliviar el muelle de Arguineguín, saturado por la constante llegada de pateras, el equipo de gobierno no se pone de acuerdo en buscar una solución.

El equipo de José Luis Esrivá, ministro de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social, apuesta por multiplicar los traslados a la Península para aliviar la presión canaria. En cambio, el equipo del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la mayoría de los ministerios, rechazan esta idea, argumentando que se les facilita una entrada al continente y por ello, habría efecto llamada. 

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