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Avanza la contraofensiva antiderechos de las mujeres en Ecuador

Autor: Open Democracy

La noche del 6 de marzo, previo a las jornadas de conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el puente ¡Vivas nos queremos! fue vandalizado con el graffiti: «putas feministas».

Se pintarrajearon los nombres de las víctimas de feminicidio escritos sobre los muros y fue destruida la placa conmemorativa en memoria de madres, hermanas, hijas, amigas que murieron resultado de la violencia machista. Los atacantes colocaron un afiche con la foto de la activista Liz Zhingri, ofreciendo una recompensa. Firmaron: «Cuenca facha», muestra de adhesión al fascismo.

¿Quiénes evocan regímenes totalitarios? Supremacía, limpieza social, racismo… ¿Ya se superaron?

Como se había planeado, las colectivas de mujeres marcharon el 8 de marzo y pusieron énfasis en la toma simbólica del puente. La noche anterior, lo habitaron en vigilia. Y por la mañana lo atravesaron con tambores, la música de sus consignas y llevando ropa color violeta. Así lo registró el Cabildo por las mujeres en Cuenca, organización que impulsó la ordenanza municipal sobre violencia de género y el cambio del nombre del puente. Apenas son algunos metros los que tiene el puente sobre el río Tomebamba, pero se sienten como atravesar en multitud, la historia total del rezago colonialista y patriarcal al grito de ¡Adelante warmikunas!

El Informe de resultados del monitoreo del estado de servicios de salud sexual y salud reproductiva durante la emergencia sanitaria por covid-19 en Ecuador hecho por Surkuna muestra que varios de los programas destinados para la garantía de los derechos de las niñas, adolescentes, mujeres, y población LGBTI+ vieron recortados sus presupuestos. La crisis del Sistema Nacional de Salud ecuatoriano se agudizó cuando el Presupuesto del Ministerio de Salud Pública (MSP) se redujo un 5.32% en el año 2020 con respecto a 2019 mientras que las Fuerzas Armadas recibieron un incremento de 87 a 119 millones de dólares en el gobierno de Lenin Moreno.

Aumentó la mortalidad materna en un 33.64% en 2020, decreció la atención por aborto médico en 68.79% y el accseo a métodos anticonceptivos. El embarazo adolescente se incrementó a 486 casos, y 190 de ellos son de niñas entre 10 a 14 años. El registro de denuncias por delitos sexuales descendió un 44.46% en la Fiscalía General del Estado. La Defensoría del Pueblo exhortaba a la Presidencia y a la Función Judicial a detener la “ola de femicidios”, la otra “pandemia” que es la primera causa de muerte de mujeres y niñas entre 14 y 44 años en la región.

En 2014, el Código Orgánico Integral Penal (COIP) ecuatoriano fue reformado y tipificó el femicidio como un delito. El artículo 141 señala: “La persona que, como resultado de relaciones de poder manifestadas en cualquier tipo de violencia, dé muerte a una mujer por el hecho de serlo o por su condición de género”. Las penas van de 22 a 26 años de prisión. Para 2018, se aprobó la Ley para prevenir y erradicar la violencia contra las Mujeres; sin embargo, la legislación resulta insuficiente. Según datos de la Alianza mapeo, en Ecuador, una mujer es asesinada cada 72 horas, dato que persiste desde hace siete años.

En una serie de acciones, el puente Mariano Moreno, hoy puente Vivas Nos Queremos, se ha rayado y vuelto a pintar. Separa a la ciudad antigua y moderna, incluso simbólicamente frente al grave problema que constituye el femicidio. Ese #8M, las mujeres de Cuenca volvieron a pintar ese puente de blanco y violeta. Le colocaron moños cruzados en señal de luto. De nuevo, escribieron los nombres de las víctimas. ¿Necedad desafiante? Las mujeres siguen reclamando derechos que se suponen consagrados en las leyes vigentes. Están aquí para recordar y declarar que “Cuenca es Feminista, Cuenca no es Facista”.

«Se busca»

«Dicen que me buscan» narró Liz Zhingri de 25 años, miembro de la colectiva Femininjas. El cartel impreso con la leyenda «se busca» ofrece una recompensa en efectivo de $0.05 centavos por «La india femibolche radical». Comunicadora social por la Universidad de Cuenca. Cursa Estudios de la Cultura en la Universidad Andina Simón Bolívar.

En reacción al veto presidencial al Código Orgánico de Salud (COS) que garantizaba derechos fundamentales para la salud reproductiva y sexual de las mujeres, en febrero de 2021, Liz Zhingri escribió: “Ser buena mujer es un mandato del patriarcado blanco y capitalista que, en pleno siglo XXI, tiene por objetivo dominarnos en cuerpo, mente y espíritu. La desobediencia hacia ese mandato se traduce, sin exagerar, en una sentencia de muerte o en el mejor de los casos, en una condena dolorosa”. El cartel de recompensa vuelve a esa amenaza real para la activista. “Hay un movimiento conservador que promueve un discurso de odio y nos estigmatiza constantemente” y se convierte en una nueva alerta.

La presencia del movimiento feminista no es nuevo en Cuenca. Se articula al movimiento nacional, regional e internacional de derechos humanos. Para enfrentar la muestra de legitimación de violencia contra las feministas, las distintas colectivas se pronunciaron en apoyo y solidaridad a Liz Zhingri bajo un sola consigna: «Si tocan a una, respondemos todas». A nivel local, algunos nombres de esas colectivas son: Nina WarmiWillkakuna, organizaciones como el Cabildo por las Mujeres o Fundación Sendas, y en la prensa independiente, La AndariegaCamaleón y Sin Etiquetas 96.1. A nivel nacional “acuerparon” en abrazo organizaciones como SurkunaLas Comadres y Guayaqueer. Las Femininjas llenaron de carteles con las fotos de otras feministas en colores con la leyenda “Se busca”. Se colocaron sobre los balaustres del puente el 12 de marzo y permanecieron.

No es la primera vez que Liz o sus compañeras reciben amenazas por su militancia. Las acusan de promover la ideología de género, la homosexualidad y el aborto. Las reacciones a sus opiniones políticas en redes sociales la cuestionan: «¿Tú quién eres? ¿Quién te dio permiso para hablar?». Esa toma de voz pública se considera una afrenta, explica Liz Zhingri para quien la causa es su activismo feminista y el hecho de ser una mujer indígena en Cuenca, una «ciudad de castas”. ¿Cuáles son los efectos del ataque?

«Hay una resistencia a creer en que “eso” es la Ciudad también. Hay que creerlo y hay que denunciarlo. Hay que hacer un pacto social para detener el racismo, una política de Estado» expresó consternada, Liz Zhingri quien acudió el 6 de marzo a la Fiscalía para solicitar medidas cautelares. Llegó a Flagrancia y de ese lugar, la enviaron a la Unidad de Violencia de Género pero «no había nadie que reciba la denuncia». El 8 de marzo, regresó a la Fiscalía para interponer la denuncia por delito de odio, acompañada por Kusca estudio jurídico. Sin imputado no podían darr medidas cautelares, le explicaron. ¿Debió investigar la Fiscalía por oficio? ¿Quién defiende a las defensoras y defensores de derechos humanos?

Ese mismo 6 de marzo, el Cabildo por las Mujeres daba condolencias públicas. El femicidio de María Vele de 64 años, activista del Frente de Mujeres Artesanas (FOMA), las unió para expresar su indignación y exigir justicia. María Vele era artesana y tenía su taller en el mercado Diez de Agosto. Reportada desde el 20 de febrero como desaparecida, María Vele fue hallada sin vida el jueves 4 de marzo, amarrada a un árbol y con una notaLa policía recibió una llamada de un hombre que encontró el cadáver y fue el mismo que denunció la desaparición. Las puñaladas, la asfixia, la violencia sexual encontra de la mujeres ¿qué mensaje trae latente la crueldad de estos femnicidios?

Link: https://www.opendemocracy.net/es/avanza-contraofensiva-antiderechos-mujeres-ecuador/

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