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Apoyamos la propuesta de India y Sudáfrica sobre propiedad intelectual de fármacos contra la Covid-19

Autor: Médicos del Mundo

Cuando se declaró a la COVID-19 como pandemia, hubo un abrumador consenso en que para frenar su propagación era urgente la colaboración internacional, a fin de acelerar el desarrollo de productosampliar la escala de fabricaciónampliar el suministro de tecnologías médicas eficaces y garantizar la protección de todos, en todas partes. Hubo también llamamientos de varios jefes de Estado para que los productos médicos para la covid-19 se tratasen como bienes públicos mundiales.

7 meses después del inicio de la pandemia, no existe aún una solución política global significativa para asegurar el acceso. En cambio, hay una desigualdad de acceso a las tecnologías necesarias para hacer frente a la pandemia. Muchos países, especialmente los países en desarrollo y los países menos adelantados, han sufrido y sufren una grave escasez de productos médicos y tests de diagnóstico. Los más ricos, que representan sólo el 13% de la población mundial, han bloqueado, al menos, la mitad del suministro potencial de vacunas del mundo.

En esta pandemia, la industria farmacéutica ha tenido una actitud de “no cambiar nada”, afianzando los controles monopolísticos de la propiedad intelectual (PI) sobre las tecnologías sanitarias para la covid19, que restringen la ampliación de la fabricación, bloquean a los proveedores diversificados y socavan la competencia que hace posibles precios más bajos. 

El Fondo de Acceso a la Tecnología COVID-19 (C-TAP), creado por la OMS para compartir voluntariamente conocimientos, propiedad intelectual y datos, ha sido rechazado por la industria farmacéutica. En su lugar, las empresas siguen firmando acuerdos de licencia secretos y restrictivos. Por ejemplo, los acuerdos de licencia secretos de Gilead Sciences para el remdesivir, un medicamento desarrollado con una importante financiación pública, están restringidos a unos pocos fabricantes de su elección, impidiendo así el suministro a bajo costo a casi la mitad de la población mundial. No es de extrañar que haya habido una escasez mundial del medicamento, y que muchos países en desarrollo aún no hayan visto ni siquiera un solo vial del tratamiento exportado a ellos. Dada la eficacia limitada de la medicina, nos preocupa profundamente que un enfoque de este tipo para una terapia segura y eficaz excluya aún más personas del acceso al tratamiento.

Además, las nuevas controversias por violación de la propiedad intelectual sobre las tecnologías de covid-19 amenazan con bloquear la colaboración en la investigación y el desarrollo y la fabricación de los productos médicos para esta enfermedad. Estas estrategias comerciales restrictivas se han traducido directamente en precios exorbitantes y en ganancias excesivas. Con sistemas de salud abrumados por la covid-19 y con gobiernos que se enfrentan a una crisis económica inminente, los presupuestos de salud de muchos países simplemente no pueden sostener productos médicos de covid-19 de alto precio. Estas realidades también obstaculizarán la producción de cualquier fabricante competente e impedirán la plena libertad para colaborar en el desarrollo, la producción, la importación y la exportación de los productos médicos necesarios.

A menos que se adopten medidas concretas a nivel mundial para hacer frente a los obstáculos de la propiedad intelectual y la tecnología, los fallos y deficiencias mencionados se repetirán a medida que se vayan introduciendo nuevos medicamentos, vacunas y otros productos médicos. Esto hará necesario racionar el acceso, lo que tendrá efectos devastadores para la salud pública y la recuperación económica mundial.

En una pandemia mundial en la que todos los países se ven afectados, necesitamos una solución mundial. La adopción de una exención a nivel de la OMC suspenderá la implementación, aplicación y cumplimiento de las disposiciones pertinentes del Acuerdo sobre los ADPIC en relación con la prevención, la contención y el tratamiento de COVID-19. Permite una solución mundial expedita, abierta y automática para permitir la colaboración ininterrumpida en el desarrollo, la producción y el suministro, y para abordar colectivamente el desafío mundial que enfrentan todos los países. Es hora de que los gobiernos asuman una responsabilidad colectiva y antepongan la vida de las personas a los monopolios empresariales. Por lo tanto, le pedimos encarecidamente que apoye inequívocamente la adopción de la exención propuesta en la próxima reunión del Consejo de los ADPIC, que se celebra hoy y mañana. Su aprobación puede permitir, entre otras medidas, escalar la producción a nivel mundial de forma rápida, que representa una de las principales soluciones a esta crisis global.

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