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A partir del 1 de mayo en Shenzhen no se consumirá carne de perros, gatos, ni de animales silvestres

Este jueves ha sido oficialmente anunciada la medida de prohibición permanente de cría y venta de animales silvestres para fines alimenticios, la medida ampara a las especies como serpientes, pangolines, ranas así como también se extiende a perros y gatos.

 Esta prohibición tendrá lugar en la ciudad de Shenzhen, que es la quinta ciudad más grande de China (con alrededor de 13 millones de habitantes) y entrará en vigor a partir del 1 de mayo con aplicación de multas mínimas de 100.000 yuanes (unos 13.000 euros) hasta 150.000 yuanes, que varían según la especie de animal.

Aunque todo parece apuntar a que se trata únicamente de una medida profiláctica que se orienta a evitar posibles nuevos virus, o mutaciones de virus y/o enfermedades zoonóticas en el futuro; en la ordenanza que publica este decreto, el gobierno local ha aclarado las razones que sustentan esta decisión, expresando: “Como mascotas, perros y gatos han establecido una relación mucho más estrecha con los humanos que todos los demás animales, y prohibir su consumo y el de otras mascotas es una práctica común en los países desarrollados y en Hong Kong y Taiwán. Esta prohibición también responde a la demanda y espíritu de la civilización humana”.

Los activistas por los derechos de los animales alrededor del mundo aplauden la medida y anhelan que se sumen otras ciudades de China, por las mismas razones de tipo moral; en tal sentido Teresa M. Telecky, vicepresidenta de  la organización Humane Society International UK expresó que “es la primera ciudad del mundo en tomar en serio las lecciones aprendidas de esta pandemia y hacer los cambios necesarios para evitar otra”.

La organización, si bien se complace con las estrictas medidas impuestas por el gobierno de la ciudad de Shenzhen, teme que a partir de ellas, pueda generarse un mercado paralelo de cría clandestina de estos animales para consumo humano, que sea difícil de controlar. También cuestiona que se proteja legalmente la cría de animales salvajes que sean usados con fines medicinales, bajo el argumento de la tradición, pues lo considera una práctica cruel y anacrónica, lejos de lo que los nuevos tiempos demandan, en la que además no existen resultados científicos concluyentes de los presuntos beneficios que aporta.

La UKHS estima que cada año en China se asesinan para el consumo diez millones de perros y cuatro millones de gatos, por esta razón, son muchas las organizaciones animalistas que desde hace años reclaman al gobierno chino la aplicación de medidas como estas a fin de salvaguardar la integridad y la vida de millones de víctimas; en primer lugar, y en consecuencia, proteger a la población de enfermedades como las que está atravesando hoy el planeta entero.

Foto: Telesur.net

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